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El consumidor parásito

Publicado el 12 de Noviembre de 2019 | Economía


El consumidor parásito

Si buscamos en un diccionario qué es un parásito, la primera acepción que aparecerá nos dirá que se trata de un organismo que vive a costa del otro provocándole daños que lo debilitan. En economía también tenemos algo así; son los llamados “consumidores parásitos”.

A casi todos nos gustan los fuegos artificiales, por ejemplo. ¿Sería posible que una empresa privada nos cobrara una entrada por verlos? ¿Se podría impedir que un barco que no quiera pagar el servicio del faro a la empresa que lo gestiona lo hiciese? Son dos casos en los que el consumidor “parásito” gorrón “o “polizón” (“free rider” en inglés) se puede aprovechar de un bien o servicio sin pagar.

¿Sería posible que el servicio de defensa nacional, (ejercito) estuviese en manos de una empresa privada? ¿Se podría impedir que el alumbrado de las calles beneficie al que no ha pagado? Evidentemente el alumbrado beneficia a todo aquel que pasa por la calle y en caso de ataque el ejercito defenderá a todos los habitantes del país, independientemente de si han pagado o no por esos servicios.

Los casos anteriores y otros muchos son ejemplos de bienes y servicios “no rentables” para las empresas privadas. Son bienes y servicios que cumplen dos características:

No rivalidad: el consumo por parte de alguien no impide las posibilidades de consumo de otros.

No exclusión: no se puede impedir que alguien que no quiera pagar por ellos los use.

Estas dos características provocan lo que se llama un “fallo de mercado”; los mercados por sí solos no ofrecen cantidades suficientes de estos bienes y servicios por lo que deben ser las administraciones públicas las que intervengan.

La solución a este problema tiene algunas posibilidades:

• Producción propia por parte de las AAPP: bienes y servicios que directamente ofrecen organismos del Estado o de las diferentes Administraciones Públicas (justicia, la sanidad, policía, bomberos, las Fuerzas de Seguridad del Estado, etcétera).

• Adquisición a empresas privadas y posterior suministro gratuito: se trata de bienes y servicios que produce una empresa privada, pero con la iniciativa del sector público, como el alumbrado, las carreteras, los puentes, etcétera.

• Subvención pública y suministro privado: la iniciativa privada también produce esos bienes para una parte de los consumidores, pero normalmente a través de subvenciones o acuerdos con las administraciones públicas que facilitan el acceso a los mismos: las viviendas de protección oficial, la educación concertada, los medicamentos, etcétera.

La intervención pública en todos esos casos no obedece siempre a que se trate de bienes con características de “no rivalidad” y no exclusión. En ocasiones se trata de bienes y servicios rentables para la iniciativa privada pero que al ofrecer claramente beneficios a toda la sociedad (externalidades positivas), las AAPP están interesadas en que pueda acceder a ellos una mayoría de personas

Por José Ángel Navarro Martínez


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